MUSEOS DE PRIMER NIVEL
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Vasco-Francés
Chillida-Leku (Zumaia)
Un lugar donde sus obras puedan mostrarse en todo su esplendor, con todo su
significado. Eso es Chillida-leku, el lugar Chillida, la morada de la colección
particular del escultor vasco.
La familia Chillida pone a disposición del público
el ingente archivo personal y bibliográfico del artista, así como
más de cuarenta obras del insigne escultor.
Museo Oceanográfico (San Sebastián)
Más conocido como el Aquarium. Se encuentra ubicado
en el puerto pesquero, y en su interior encontramos, un museo de historia
natural marina, un museo histórico naval y el aquarium propiamente dicho,
donde se encuentran los peces vivos.
Principalmente encontraremos fauna y flora cantábrica
y exótica, y cuenta con un elemento estrella: el Oceanario, un gran
acuario de cerca de 40 metros que los visitantes pueden recorrer por el interior
de un túnel transparante. Este túnel tiene sección de
360º, lo que permite al visitante sentirse completamente rodeado de agua,
y garantiza la más completa visibilidad de cuanto ocurre a su alrededor.
Museo Naval (San Sebastián)
Ubicado en el puerto de San Sebastián, en un antiguo edificio del siglo
XVIII, este museo nace con el propósito de contribuir a la recuperación
del Patrimonio Marítimo Vasco. Contiene diversas piezas relacionadas
con la historia de la arquitectura naval e industrias complementarias, siendo
un claro exponente de la relación que los vascos han tenido con el mar
en el transcurso de los siglos.
Museo de San Telmo (San Sebastián)
La cultura tradicional y la etnografía son
el tema central de este museo. Ubicado en un antiguo edificio
que sirvió de convento de los frailes dominicos, es destacable la sala dedicada al pintor Ignacio Zuloaga.
Museo de la sal (Leintz-Gatzaga)
Desde la edad de hierro hasta 1972 la producción del llamado "oro blanco" ha
sido la principal actividad económica de la villa de Leintz-Gatzaga, que
como su nombre indica ("Gatzaga" significa "salina" en vasco), albergaba unas
importantes salinas que dieron fama y prosperidad a la villa.
Explotadas desde la época romana, las salinas fueron fuente de riqueza,
guía de la vida de la villa y razón de muchas desavenencias.
A diferencia de otras salinas, la sal no necesitaba sol para su obtención:
el agua salada que brotaba de un manantial se hervía hasta que la evaporación
dejaba una gruesa capa de sal.
Actualmente, el Museo Eugenio Otxoa ha recogido el testigo de esta
tradición, mostrándonos los usos tradicionales y diversos aspectos
interesantísimos sobre la producción de la sal.