| MONUMENTO |
| Ortillopitz, caserío vasco de Sara |
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Se trata de un precioso caserío edificado en 1660, con una superficie de seiscientos metros cuadrados, repartidos en tres niveles, en un entorno de otra época con la meta de hierba, el vergel, el manzanar y la viña, la huerta replantada como en el siglo XVII, el campo de lino y demás maravillas. Después de echar un vistazo al lavadero de piedra alimentado por un manantial que brota a trescientos metros su mirada capta la fachada típica de las casas tradicionales de la región de Lapurdi, con su entramado y voladizo, su balcón de madera de roble con barrotes torneados y el “lorio” (porche) en la entrada. En el interior encontramos la bodega dedicada a la sidra, la bebida de los vascos antes de la introducción del vino por los romanos. Una escalera, con su barandilla desgastada por los años y el ir y venir de los hombres, conduce al centro del hogar, una amplia cocina adornada con muebles auténticos de los siglos XVII y XVIII: aparador, " zizailu ", fregadero de piedra, panera. Y otras estancias con más tesoros : la oficina–sala de recepción del armador, el primer habitante de Ortillopitz, los dormitorios, el pasillo encalado y adornado con madera del siglo XVII, el granero y sus vigas de quince metros, con sus maderos de una sola pieza de siete metros, sus tejas acanaladas... Los guías
de Ortillopitz van desgranando la historia del pueblo vasco cultivando
la anécdota y la tradición, narrando los usos y costumbres
de la vida en el campo y sobre todo de la “etxe” (casa) donde
late el corazón de los hombres y que marca su destino. |