| ESPECIAL CAMINO DE SANTIAGO (XACOBEO 2004) |
| El camino del interior |
| Tal vez no fuera la ruta más rápida, pero era segura y concurrida, estaba bien atendida y, salvo algún accidente geográfico de importancia, era relativamente cómoda incluso en los meses climatológicamente más rigurosos. Este camino es a su vez uno de los mejores espejos del País Vasco: paisajes costeros, bosques húmedos, huertas fértiles, extensiones de secano, llanadas interminables, localidades fuertemente industrializadas, paisajes netamente rurales, zonas vascófonas, comarcas en las que el euskara desapareció hace siglos... una enorme diversidad geográfica, histórica, socio-económica y cultural en apenas 200 kilómetros. Está divida en 6 etapas: partiendo de la desembocadura del Bidasoa en Irún, en las dos primeras etapas nos adentramos en el interior de Gipuzkoa por la comarca de Tolosa y el Goierri. En la tercera etapa nos adentramos en territorio alavés tras pasar el famoso Tunel de San Adrián. Camino de Vitoria-Gasteiz, y dentro de la cuarta etapa no nos podemos olvidar de visitar las localidades de Alaiza y Gaceo para contemplar dos ejemplos magníficos de dos estilos contrapuestos de la pintura mural gótica. Tras pasar por Vitoria-Gasteiz la quinta etapa nos descubre entre otras cosas la localidad de Armentia, encrucijada del camino romano y el de San Adrián.
Armentia, fue una aldea romana que a partir del siglo XI se convirtió en sede del Obispo de Calahorra. En el siglo XII se edificó el templo de San Andrés, hoy de San Prudencio, uno de los más hermosos edificios Jacobeos en el País Vasco. En el interior se halla la imagen de San Prudencio, patrono de Araba y nativo de Armentia según la tradición. La sexta y definitiva etapa nos plantea una encrucijada. El camino nos da la posibilidad de dirigirnos hacia Burgos por Miranda de Ebro a través de la localidad de Armiñón o tomar la alternativa del camino hacia La Rioja por Zambrana y Salinillas de Buradón hasta llegar a Haro. A pesar de haber perdido el protagonismo de hace dos siglos, esta ruta sigue siendo un interesante camino verde y dorado, como los valles guipuzcoanos y las llanuras alavesas, que constituye un eje común en el que la diversidad, lejos de dividir, enriquece al caminante. |