| ESPECIAL CAMINO DE SANTIAGO (XACOBEO 2004) |
| El camino de la costa |
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El tramo inicial guipuzcoano, sin embargo, distaba mucho de ser un cómodo paseo. Desde la desembocadura del Bidasoa hasta el límite con Bizkaia, los ríos Oiartzun, Urumea, Oria, Urola y Deba van rompiendo a su llegada al mar la continuidad de la costa guipuzcoana. Las complicaciones que puede conllevar recorrer una costa abrupta como la guipuzcoana desaparecen en cuanto entramos en Bizkaia a través de Markina-Xemein y recorremos los plácidos valles de la comarca de Lea-Artibai con especial interés de la población de Bolíbar y de la Colegiata de Ziortza (Markina), donde los monjes trapenses suelen dar acogida a los peregrinos.
Tras recorrer Gernika y Bilbao el camino va a para hasta la villa de Balmaseda. Fundada en 1199, son de destacar su iglesia de San Severino de estilo gótico y sobre todo el Puente Viejo o Puente de Muza; de origen romano y hoy declarado Monumento Nacional. De aquí el camino deja el País Vasco para adentrarse en tierras de Burgos o siguiendo la costa por Cantabria. La dificultad de la orografía y la ausencia de núcleos importantes de población hasta bien entrada la Edad Media –Bilbao, por ejemplo no se fundó hasta el siglo XIV-, hicieron de este camino una ruta más dura y menos utilizada que el Camino Francés. Pese a determinadas iniciativas, esta ruta carece por el momento de la infraestructura (señalización, hospedaje, etc) y referencialidad necesaria para acoger a los diferentes peregrinos.. |