| EVENTO |
| San Prudencio |
| Aunque la fiesta es propiamente el 28 de abril, durante la víspera los atabaleros y trompeteros forales y municipales, ataviados con trajes de época y pelucas, entonan los primeros sones de las fiestas en honor a San Prudencio. Cada 15 minutos, durante una hora, se pueden escuchar los toques de trompeta que caracterizan a la “retreta”,que parece tener sus orígenes en los toques de queda que se realizaban cuando la cuidad estaba amurallada y se procedía a cerrar las puertas de la misma. Al día siguiente, la gente se dirige a la cercana ermita románica de Armentia, lugar de donde era oriundo San Prudencio, para celebrar una misa en su honor. Posteriormente, se besa la reliquia del Santo y se inicia una alegre romería, en la que tienen lugar danzas populares y exhibiciones de deporte rural. Por último, no podemos hablar de esta fiesta sin mencionar el
menú que la caracteriza y que se ha convertido en identificativo
del territorio: las setas de primavera o “perretxikos” y los
caracoles. Ambos productos son comida obligada en todos los hogares y
se guisan para ello siguiendo la tradición. |